Nubes: Zen



Me gusta pensar en la similitud de las configuraciones de las nubes que veo desde mi comedor y la ficción del yo que pretendo ser.

Esa noción del yo
tan falsa como una moneda de dos caras que se pretende imponer a través de la educación occidental enraizada en la tradición judeo-cristiana .

Somos como las nubes, fluimos y creemos ver en ellas como en nosotros formas reconocibles pero no son más que ilusiones que nuestra mente crea para intentar tercamente buscar sentido a la existencia.

Unos días oscuros, otros claros, otros con mucha nubosidad y otros muy límpidos, simplemente una sucesion de estados más o menos inoucuos interrumpidos por alguno que otro de mayor notoriedad.

Fluir, nada más

ZEN