January 2013


La Toscana, aires de existencia y amor. IX -2012


Existo.
Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento.
Y leve; como si se mantuviera solo en el aire.
Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen.
Muy suave, muy suave


Jean Paul Sartre

Autoretrato a la toscana

Magical & Mistery Tour: Villa d'Este, Tívoli. IX-2012



Las cosas que guardo de ti
ya no existen pero sé dónde encontrarlas.
Son la caricia de ese aire que vendrá,
la reencarnación de cientos de amores
que te serán ajenos, la ilusión
del tiempo desvanecido,
ese pequeño suspiro tuyo y mío
que a cientos de kilómetros coincidirá.


Marcel Proust ( fragmento)

Villa d'Este. Tívoli, IX-2012. Memorias cuánticas


Estando en Villa d'Este, cuando imaginé las fiestas, los placeres, las voces, y sonidos de antaño,
en fin, el día a día de sus dueños, me vino a la mente donde existían realmente.

La respuesta más obvia era, "en mi mente", pero siguiendo estrictamente la interpretación de Copenhage de la Mecánica Cuántica, sólo existen objetivamente cada vez que las imagino.

Eso precisamente es la historia como eventos de un presente pasado, no tienen realmente sentido
sino cuando la evocamos, mientras tanto son sólo edificaciones y ruinas muy hermosas
llenas de misterio, sonidos y color

Trastevere, Roma. IX-2012

Duomo de Florencia, Baptisterio. IX-2012


Baptisterio Duomo de Florencia, IX-2012

Duomo de Florencia, Baptisterio. IX-2012

El Puente Viejo, Florencia. IX-2012


Confieso que la primera impresión del famoso Puente Viejo de Florencia no fue precisamente la
mejor. Su interior me pareció tal vez demasiado comercial y "Disneyland-like", es decir menos auténtico.

Sin embargo analizándolo a través de las fotografías que tengo me parece cada vez que lo veo
una joya de composición de volúmenes y colores.

Florencia, IX-2012
RBD

El Tiempo y punto de fuga


Asís, Italia. IX-2012

Diálogos de amor. Serie La Paz de la Toscana

Nube a la deriva, la libertad del color. Serie la Paz de la Toscana

Series: La paz de la Toscana

 
 Algunos conocidos se identifican más con mi trabajo a color sin desmedro de mi aproximación al blanco y negro.

Desde sus variados puntos de vista me honran con sus comentarios y argumentos en pro del color, desde la sensaciones encerradas en las asociaciones a determinadas tomas que se evocan memorias de otros sentidos como el sabor y el olor  hasta la exaltación emocional de una escena  a color vs. la "tristeza narrativa del blanco y negro".

Esos argumentos son en parte válidos pero incompletos desde mi forma de ver las cosas como artista fotógrafo.

Me refiero a dos aspectos del color, la expresión de la emoción y la fina sensibilidad ante el paisaje y el análisis per se del lenguaje que utilizamos en esa expresión.

No voy a caer en la tentación de parafrasear a mis admirados teóricos del color de la Bauhaus como Joseph Albers o Johannes Itten ni tampoco "validar" la emoción del del color en el paisaje, recordando por ejmeplo algunos pasajes evocadores de las Cartas a Theo, de Vincent Van Gogh, donde a través de detalladas narraciones cuyos personajes son los colores, los utiliza como iniciadores de largas especulaciones sobre los males de su sociedad hasta las más encumbradas ensoñaciones sbre la bondad humana.

Mis alcances son más humildes. En mi versión en blanco y negro de esta foto la acompañé con el texto:
Procesando las fotos que tomé en la Toscana.

Lejos de ser las típicas vistas floreadas de primavera son más bien sensaciones
de un mar tostado en tonos dorados, bronce y gris,
barnizados aquí y allá con algunos toques de azules y amarillos.


La tierra como un vientre gigantesco está lista para recibir la simiente que continúa
la vida, percibo un silencioso letargo que reverencio como anuncio del fértil porvenir.

Es una experiencia de paz que me llena y renuevo en este momento. 

El suave arrullo de la brisa, el horizonte que invita a visitarlo con la imaginación para
acercarme a alguno de los lejanos y enigmáticos cipreses  o a la señorial estancia cuyos tonos ocres se mimetizan admirablemente con el paisaje.

Camino suavemente, sin prisa, por un camino vecinal de tierra cuyas piedrecitas me recuerdan donde estoy.

Lo que intento en sencillas palabras es alejarme de lo conspicuo en  la expresión  del color,  de la postal que carece de sutileza descriptiva, acercarme cada vez más a la mesurada expresión como por ejemplo en la obra de Samuel Leiter.

Aunque reconozco que en la fotografía no hay manera de construir el color como en la pintura a partir de la nada creativa, puesto que el paisaje nos es dado, no escondo en forma alguna que la selección de la toma y su post producción revelan más el paisjae que somos.

La Toscana, IX-2012
RBD